La primera hambruna del cambio climático se desata en Madagascar
Es evidente que las consecuencias que trae consigo el cambio climático son devastadoras en varios aspectos de la vida cotidiana ya que disminuye la producción agrícola, pues causa la erosión del suelo y su deforestación, trayendo consigo malnutrición, deshidratación y enfermades relacionadas, esto no es solo cuestión de la sequía, sino también del aumento de precio de los alimentos, afectando a niños recién nacidos y personas mayores de la tercera edad.
En total, unos 1,3 millones de malgaches sufren en distintos
grados por la grave carestía de alimentos. Varías sequías consecutivas en los
últimos cinco años, un nuevo fenómeno de tormentas de arena probablemente
causado por la erosión del suelo y la deforestación de los últimos 20 a 30 años
se han aliado junto con la pandemia de COVID-19 para crear una tormenta
perfecta que ha impedido al país cultivar y recoger las cosechas.
La sequía más intensa que vive Madagascar desde hace 40 años, junto con otros fenómenos medioambientales provocados por el hombre, ha desatado la que el Programa Mundial de Alimentos considera “primera hambruna del cambio climático”.
"Tenemos algunos focos de fase 5 de la Clasificación
Integrada de Seguridad Alimentaria, lo que significa condiciones similares a la
hambruna. Esta es básicamente la única, quizá la primera, hambruna por el
cambio climático en la tierra", dijo Arduino Mangoni, director adjunto del
Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Madagascar.
Tras una reciente y "desgarradora" visita a un
centro de nutrición de emergencia en el sur del país, el funcionario de la
agencia de la ONU dijo que se había encontrado con "el silencio y la falta
de alegría”: niños mirándote fijamente y hechos realmente de piel y huesos.
"He estado trabajando con el Programa en varios países
de este continente, en varias emergencias, incluyendo la República Democrática
del Congo, la República Centroafricana, en Darfur, y nunca he visto a los niños
en la situación en la que estos se encuentran"
La peor sequía que se recuerda
En declaraciones a los periodistas en Ginebra a través de
Zoom, Mangoni explicó que la región se ha visto afectada por la sequía más
intensa de los últimos 40 años. "Las personas mayores a las que asistimos
en el sur, no dejan de decirnos que este es el fenómeno más grave —el Kéré, lo
llaman— desde 1981", dijo.
En total, unos 1,3 millones de malgaches sufren en distinto
pero alto grado por la carestía de alimentos. Todo ellos entran en las fases 3,
4 y 5 de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria, según los
últimos datos disponibles de abril. Las próximas previsiones se publicarán a
finales de año.
El número de personas en fase 3 y superior, alrededor de 1,3
millones, es ahora mayor que en 2016, durante la crisis que desencadenó el
fenómeno meteorológico de El Niño, continuó el funcionario de la agencia,
señalando que, de hecho, había poca diferencia entre las categorías de 3 a 5.
"Si miramos las previsiones para los próximos meses, la
situación es muy alarmante", dijo, señalando que las tendencias desde el
año pasado han subido.
"Así, si sólo nos fijamos en la categoría 4, alrededor
de 200.000 personas (estaban) en esta categoría en el último trimestre del año
pasado. Ahora, tenemos alrededor de medio millón; con una previsión de personas
en la fase 5 también de alrededor de 30.000, de aquí a finales de año, cuando
los nuevos resultados de la clasificación estén disponibles", explicó el
técnico.
Una hambruna consecuencia del clima
A diferencia de las otras hambrunas en Yemen, Sudán del Sur
y Etiopía, que son provocadas por los conflictos, la crisis de Madagascar es
probablemente el resultado de factores climáticos devastadores, señaló el
funcionario del programa de alimentos.
"Tenemos algunos fenómenos agudos, como... sequías
consecutivas en los últimos cinco años, un nuevo fenómeno de tormentas de arena
probablemente causado por la erosión del suelo, la deforestación de los últimos
20 a 30 años y después, por supuesto, las consecuencias, y los efectos del
COVID-19", indicó.
Debido al impacto de la pandemia en el turismo y las cadenas
de suministro, los aldeanos que habían buscado antes trabajo en las ciudades
durante las épocas de escasez, se han quedado sin esta alternativa, dijo Mangoni.
Aumento del precio de los alimentos y del agua
La gente también ha agotado sus técnicas habituales de
supervivencia, como la venta de sus utensilios de cocina: "Tenemos precios
altos, la inflación es asombrosa, sobre todo en los precios de los alimentos,
incluida el agua", añadió. "Y también sufrimos inseguridad, hay un
nuevo fenómeno llamado dahalo, los bandidos que asolan la zona".
Según el Programa Mundial de Alimentos, se cree que unos
500.000 menores de cinco años están desnutridos; se estima que 110.000 de ellos
sufrirán desnutrición grave de aquí a abril de 2022.
"Estos son los niños que corren el riesgo de morir si
no reciben apoyo", dijo Mangoni, añadiendo que medir los efectos de la
hambruna en los bebés muy pequeños es complicado, ya que a menudo no se
registran las muertes en los menores de seis meses.
Para ayudar a los más necesitados, el PMA ya ha ampliado los
programas de racionamiento y nutrición; también tiene previsto llegar a más de
un millón de personas en fase de emergencia 3 a 5 a partir de diciembre, que es
el momento álgido de la temporada de escasez; "hasta la próxima buena
cosecha", que se espera que llegue en abril de 2022.
Para proporcionar esta ayuda de emergencia durante los
próximos seis meses, la agencia ha solicitado 69 millones de dólares.
https://news.un.org/es/story/2021/11/1499412
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